En este artículo desglosamos por qué es tan fácil confundirlos y cómo saber cuál es el que realmente está afectando tu salud digestiva.
1. El escenario del crimen: Los alimentos compartidos
La razón principal de la confusión es simple: el gluten y el almidón casi siempre van de la mano.
El trigo, la cebada y el centeno son ricos en gluten (la proteína que da elasticidad) pero también son enormes fuentes de almidón (el complejo de carbohidrato). Cuando alguien deja de comer pan y se siente mejor, automáticamente culpa al gluten, sin darse cuenta de que también ha eliminado una carga masiva de almidón de su sistema.
2. Diferencia de mecanismos: Proteína vs. Azúcar
Para entender la confusión, debemos entender qué falla en cada caso:
Intolerancia al Gluten (Celíaca o Sensibilidad): Es una respuesta del sistema inmunológico (o inflamatorio) a una proteína. El cuerpo reacciona al gluten como si fuera un invasor, dañando las paredes del intestino.
Intolerancia al Almidón (Déficit de Sacarasa-Isomaltasa): Es un problema enzimático . Al cuerpo le faltan las "tijeras" (enzimas) necesarias para cortar las cadenas largas de almidón y convertirlas en energía. El almidón llega entero al colon y fermenta.
3. La "trampa" de la dieta sin gluten
Muchas personas con intolerancia al almidón sienten un alivio parcial al pasarse a productos "Sin Gluten". ¿Por qué?
Porque al evitar el trigo, reduce la ingesta de ciertos almidones complejos. Sin embargo, aquí viene el problema: muchos productos sin gluten sustituyen el trigo con almidón de maíz, fécula de patata o arroz, que son almidones puros .
Si te pasas a una dieta sin gluten y sigues hinchado o con gases después de comer pan de arroz o maíz, es muy probable que tu problema sea el almidón, no el gluten.
4. Síntomas: Tan parecidos que asustan
Ambas condiciones presentan lo que los médicos llaman "síntomas inespecíficos":
Hinchazón abdominal (distensión).
Gases y ruidos intestinales.
Diarrea o deposiciones explosivas.
Dolor de estómago.
La diferencia clave: La intolerancia al almidón suele provocar síntomas de forma mucho más rápida e inmediata después de la ingesta (a veces en menos de 30-60 minutos) debido a la fermentación bacteriana acelerada.
5. ¿Por qué es peligroso el error de diagnóstico?
Confundir estas intolerancias puede llevar a años de restricciones dietéticas innecesarias.
Si eres intolerante al almidón pero crees que es el gluten, seguirás comiendo arroz, patatas y harinas de maíz, y nunca te sentirás bien al 100% .
Además, el tratamiento es distinto: para el almidón existen suplementos enzimáticos que pueden ayudar a digerir, mientras que para la celiaquía la única opción es la exclusión total.
Conclusión: ¿Cómo salir de dudas?
Si tus pruebas de celiaquía salen negativas pero el pan te sigue sentando mal, es hora de mirar hacia los carbohidratos.
Observa tu reacción al arroz y la patata: (No tienen gluten, pero son puro almidón). Si te hinchan, tienes una pista clara.
Consulta un test de aliento o una biopsia de enzimas: Son las únicas formas de confirmar si tu intestino tiene las "tijeras" necesarias para procesar los almidones.
No te resignas a vivir inflamado. A veces, el enemigo no es la proteína de moda, sino el azúcar complejo que hemos comido toda la vida.